Una sana Autoestima

Una sana Autoestima

¿Eres de los que para no ser egoísta dejas que los demás sean egoístas contigo? ¿Eres de los que, para no hacer daño a los demás, dejas que los demás te dañen a ti?

 

Muchas personas están tan acostumbradas a ponerse en segundo lugar, que se sienten la persona más egoísta y desconsiderada del mundo si no tiene en cuenta siempre los sentimientos de los demás antes que los suyos. 

 

Si eres de los que piensa que por tu carácter la gente no te toma en serio, y "te pasa por encima..." quizás ha llegado el momento de decir ¡basta! y empezar a cambiar esa situación. Existen personas que son muy hábiles identificando a los que no saben decir que no, a los que no saben poner límites sanos en las relaciones, a los que están siempre dispuestos a poner las necesidades de los demás por encima de las propias. No lo hacen por maldad, o no necesariamente, pero se aprovechan de la buena fe y bondad. 

 

Si yo pienso que defenderme o protegerme es ser egoísta, pues, para no ser egoísta, dejo que los demás lo sean conmigo, porque, claro, ellos sí pueden serlo... pero yo no puedo cometer el gran error de serlo. Pues resulta que ¡a veces es bueno ser un poco egoísta! (y digo ¡a veces!) ¡A veces es necesario poner límites!

 

Aprender a protegernos de los que quieren aprovecharse de nosotros no es ser egoísta, es tener amor propio, es cultivar nuestra autoestima. Defenderme de quien me está haciendo daño no es ser egoísta, es defender mi autoestima. 

 

Tres puntos a tener en cuenta con respecto a esto:

 

1. Sé un poco egoísta de vez en cuando. Está bien, y es saludable, sacrificarnos por los demás, pero hasta un punto, sin llegar a anularnos a nosotros mismos.

 

2. Practica la autoaceptación. Destierra la costumbre de medir lo que vales en base a lo que piensan los demás.

 

3. Di NO. Ejerce tu derecho decidir si te involucras, o no, en los problemas de los demás. Si eres de las personas que siempre ayuda a los demás, aunque eso suponga dejar tus necesidades a un lado, va tocando que, alguna vez que otra, digas NO.