Qué es la Dependencia emocional

Qué es la Dependencia emocional

¿Has oído hablar de la Dependencia emocional? Podemos definir la dependencia emocional o las relaciones emocinalmente dependientes como aquellas relaciones en las que uno de los miembros de la pareja se somete al otro de forma que sitúa a su pareja como prioridad, por encima incluso de sí mismo, su trabajo y su vida social. Esta forma de relacionarse sentimentalmente afecta a la autoestima y a la salud física y psicológica de la persona con dependencia emocional, aún así, a pesar del sufrimiento, el dependiente emocional no es capaz de dejar esa relación debido al intenso miedo a la soledad que siente.

¿Cuáles son las características de los dependientes emocionales? ¿Cómo saber si uno está en una relación de dependencia?

 

1. La pareja es la prioridad.

 

Las personas dependientes emocionalmente ponen a su pareja por delante de todo, incluyendo aficiones, amigos, trabajo, e incluso los propios hijos. Todo gira en torno a la relación. Cualquier decisión que se tome en otro ámbito de la vida estará condicionada a la relación. Si hay que dejar de ir al gimnasio, o dejar de quedar con amigos, o dejar de visitar a los padres, pues se hará si con eso se consigue más tiempo con la pareja. No se trata solo de reducir el tiempo, una persona dependiente emocionalmente irá abandonando por completo sus aficiones y amistades poco a poco y casi sin darse cuenta, hasta que su pareja sea lo único importante en su vida. 

 

 

2. Necesidad de contacto constante. 

 

Más allá de lo que sucede al principio de cualquier relación, en el caso de las personas dependientes emocionalmente, esta necesidad se lleva a extremos poco sanos, prácticamente obsesivos. No es solo interés por saber qué está haciendo la otra persona, se siente una auténtica necesidad de saber qué hace y dónde está. Hasta el punto de sentir angustia si pasa mucho tiempo sin tener un mensaje o una llamada. Se necesita y se busca un contacto constante, incluso en situaciones en las que ese “estar pendiente” es contraproducente, como puede ser tener una reunión importante, estar conduciendo, estar en el trabajo, incluso en la consulta del psicólogo. 

 

3. Celos patológicos.

 

Es muy frecuente que en las personas con dependencia emocional los celos vayan mucho más allá de lo habitual. Los dependientes emocionales sienten celos no solo de otras personas que ven como competidores, también sienten celos de amigos, familia, e incluso hijos. La necesidad de atención y exclusividad sentimental es muy difícil de comprender para alguien con independencia emocional, ya que no entienden esa inseguridad que les lleva a reclamar atención en todo momento y a toda costa, y a ver como competidores a hijos o familia. 

 

 

4. Idealización de la pareja. 

 

Es normal que al principio de la relación veamos solo virtudes en la otra persona. Lo habitual es que con el tiempo vayamos viendo que nuestra pareja no es perfecta y vayamos viendo e incorporando sus cosas “no tan buenas” en la imagen que tenemos de nuestra pareja. Pero las personas dependientes emocionalmente no hacen una valoración realista, al contrario, idealizan a su pareja, les suben en un pedestal, le dan un valor enorme a sus cualidades y aptitudes. Su visión no será objetiva, llegando incluso a sobrevalorar sus méritos profesionales.

 

5. Actitud de sumisión. 

 

Acompañado de esa sobrevaloración de la otra persona, el dependiente emocional se infravalorará a sí mismo, lo que le llevará a una actitud de sumisión. Es la otra persona quien tiene razón, quien sabe hacer las cosas mejor, quien tiene una opinión más fundada, sus ideas son mejores, etc. Los dependientes llegan con el tiempo a sentirse tan inseguros que necesitan que sus parejas les guíen ante las decisiones más cotidianas, de forma que llegan a sentirse incapaces de tomar decisiones sin el apoyo o consentimiento del otro. 

 

6. Miedo intenso a la ruptura. 

 

Una de las características que más sufrimiento provoca en las personas dependientes emocionalmente es el miedo a ser abandonadas. Este miedo al abandono va mucho más allá de lo que suele ser habitual en cualquier pareja, y no suele estar provocado por ninguna circunstancia, al menos al principio. Para que este miedo se de no es necesario que la relación está pasando por una crisis. La relación puede estar en un momento ideal pero esto no hace que el dependiente emocional deje de tener miedo al abandono. Este miedo suele provocar tres efectos:

 

    a) El primero es que las personas dependientes emocionalmente no disfrutan de la relación, no están tranquilas, sino que siempre están con ese miedo latente que les impide disfrutar con normalidad. 

 

    b) El segunda es que ese miedo les hace estar buscando confirmaciones de que “todo va bien” constantemente. Se pasan el día buscando indicios de que algo va mal, o pidiendo confirmación de que todo va bien. Es frecuente que la persona dependiente pregunte más de lo habitual por los sentimientos de la pareja, que les confirme que todo va bien, que pida confirmación de que la relación va bien. 

 

    c) Y tercero. Si la persona dependiente tiene la mala suerte de topar con alguien que sea un manipulador, alguien que use el chantaje emocional, este miedo a la ruptura de los dependientes será una herramienta que cualquier chantajista emocional sabrá usar en su provecho, lo que hará que el dependiente entre en una relación destructiva de la que le será muy difícil salir sin ayuda profesional. 

 

7. Baja autoestima

 

Las personas que establecen relaciones de dependencia suelen ser personas con baja autoestima. Es precisamente esta baja autoestima lo que hace que se vuelquen de forma tan exagerada en la relación, en el cuidado y atención de la otra persona y de la relación hasta el punto de olvidarse de sí mismas. Las personas dependientes emocionalmente pueden llegar a sentir en el fondo que no valen, que no se merecen ser feliz, que deben estar agradecidas por estar con quien están. No se valoran a sí mismas y, por lo tanto, permiten que su pareja no les valore. Aún así se vuelcan de forma insana en la relación. Esta forma de vivir la pareja perjudica aún más la autoestima, lo que hace que se forme un círculo vicioso. 

 

8. Miedo a la soledad.

 

Los dependientes sienten una aversión a la soledad que va más allá de lo habitual. A la mayoría de las personas les agrada estar en compañía, aunque pueden disfrutar de ratos de soledad, normalmente los seres humanos disfrutamos más en grupo. Sin embargo, para las personas dependientes esto no es así. Las personas dependientes no soportan la soledad, les provoca ansiedad y angustia. La idea de estar un domingo solos les incomoda mucho, y buscan mil excusas para quedar con alguien, hacen planes no porque quieran hacer planes, sino porque quieren evitar estar solos. No van al cine con alguien para ver una película, sino por no estar solos. De hecho, les daría igual ir al cine que a cualquier otra actividad. Para mucha gente las personas dependientes emocionales son los compañeros ideales, ya que se adaptan a los planes de los demás fácilmente con tal de no estar solos. 

 

 

¿Qué hacer si soy emocionalmente dependiente? 

 

La dependencia emocional y el sufrimiento que produce requiere de apoyo psicológico especializado para poder superarlo. Existen programas terapéuticos que ofrecen muy buenos resultados y que permiten que la persona con dependencia emocional adquiera un patrón de funcionamiento mucho más sano en sus relaciones personales. Por mi experiencia en la práctica clínica con personas dependientes he podido comprobar que una intervención psicológica eficaz requiere de varios componentes como son mejorar la autoestima; identificar patrones de relación insanos; aprender a estar solo; aprender a establecer límites y necesidades. 

 

En definitiva la dependencia emocional se trata de un problema psicológico en el que una persona busca en la pareja lo que cree que le falta en su vida, o lo que cree que le falta a ella. Con la ayuda adecuada es un problema que tiene solución.

 

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