Cómo superar una ruptura amorosa

Cómo superar una ruptura amorosa

Llega un día y te dice “tenemos que hablar”, y notas que el tono es diferente, la mirada es diferente, su cara es diferente. Es posible que en el fondo lleves tiempo sospechándolo, pero te negabas a creerlo. Y lo suelta. “Creo que es mejor que lo dejemos”. La tormenta de emociones que se desata en ese momento es brutal. Miedo, rabia, incredulidad, tristeza, más miedo… Nadie está preparado para que le ocurra esto. No pensamos que nos pueda ocurrir a nosotros. ¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho mal? ¿Hay otra persona? ¿Qué debo hacer para que vuelva?

 Espero curarme de ti en unos días. Debo dejar de fumarte, de beberte, de pensarte. Es posible. Siguiendo las prescripciones de la moral en turno. Me receto tiempo, abstinencia, soledad.

Jaime Sabines (México 1926-1999)

 

Más pronto o más tarde todos pasamos por una situación así. Ya no te quieren, ya no quieren estar contigo. Es tremendamente doloroso. La ruptura amorosa es una de las situaciones de duelo más difíciles de superar, y que más dolor puede provocar. Se trata de una de las situaciones de pérdida que se pueden alargar en el tiempo. Cuesta mucho aceptar que la otra persona ya no quiere estar contigo. Cuesta mucho entender por qué si antes sí que quería, ahora ya no quiere.

 

La muerte de un ser querido produce un dolor inmenso. Esa pérdida es desgarradora, pero llega un momento en que no queda más remedio que asimilarlo, no queda otra que aceptar que eso es así y no tiene vuelta atrás. Pero con una ruptura sentimental no sucede lo mismo. En una ruptura sentimental queda sitio para la esperanza. Queda sitio para alimentar mentalmente que es posible que vuelva, que se dé cuenta de su error y decida volver. Mantener esta esperanza es lo que hace que no se supera la pérdida, que no se pase la página y se siga con la vida. 

 

¿Qué se puede hacer en estos casos? ¿Cómo superar una ruptura sentimental? ¿Cómo acabar con el dolor y el sufrimiento que provoca el desamor? y, muy importante también ¿Qué es lo que NO hay que hacer?

 

 

Empecemos por lo que NO HAY QUE HACER. 

 

 

NO TE CASTIGUES NI CULPABILICES.

 

Cuando alguien rompe con nosotros lo primero que hacemos es echarnos la culpa. Empezamos a repasar cada conversación, cada situación, buscando qué hicimos mal, dónde nos equivocamos, dónde fallamos. Empezamos a decirnos cosas como “si yo hubiera hecho aquello…”, o “si no hubiera dicho…”, “si yo no hubiera hecho…”. Empezamos a torturarnos con los “por qués”. “Pero, ¿Por qué?, ¿por qué ya no me quiere? ¿Por qué ha pasado esto? 

 

 

NO RECUERDES SOLO LO BUENO

 

Después de una ruptura suele darse una tendencia a idealizar la relación y a la persona. Nos torturamos recordando lo bueno, pero olvidamos lo malo. Esto es un error. Esto solo puede causarte sufrimiento y prolongar el dolor. Esfuérzate por recordar también lo malo, de esta forma no idealizarás a tu ex. 

 

 

NO TOMES DECISIONES IMPORTANTES.

 

No conviene tomar decisiones importantes cuando estamos enfadados o tristes. Nada de cambiar de trabajo o de casa. Nada de irnos a vivir a otro sitio. Cualquier decisión importante que puedas aplazar es mejor que la dejes para otro momento. Sobre todo aquellas en las que no hay vuelta atrás. 

 

 

NO ALIMENTES LA ESPERANZA.

 

Recuerdo un joven de unos 25 años que estaba destrozado por la ruptura. Ella ya no quería estar con él, ya no estaba con él. De hecho ella estaba con otro, había empezado una nueva relación. Pero este joven mantenía que ella solo estaba confundida y que aún le quería. Veía señales “claras e inconfundibles” del sentimiento de ella hacía él en todas partes. “El otro día cambió la foto del perfil”, “esta mañana me crucé con ella por la calle. Esa no es su hora habitual de pasar por allí. ¿Por qué lo hace?”, “Le preguntó a mi amigo que cómo estaba yo. Eso es que le importo, se preocupa por mi, aún me quiere”, “vi que pasó con sus amigas por delante de la que cafetería a la que yo suelo ir. No creo que fuera casualidad. ¿Me buscaba?”. Alimentaba su esperanza interpretando cada gesto de ella como una señal de interés. El tiempo, con su habitual tozudez, terminó por convencerle de que no era así. Lo malo es que tuvo que pasar mucho más tiempo, y fue un proceso mucho más doloroso para él. Tardó mucho más en darse cuenta de que la relación realmente se había acabado. Tardó mucho más en darse cuenta y aceptar que la ruptura era definitiva. 

 

Si ya no te quieren, pues ya no te quieren. Es doloroso, es difícil de aceptar, pero es lo que es. Si te dedicas a alimentar la esperanza solo conseguirás prolongar el sufrimiento

 

 

CAMBIAR PARA QUE VUELVA.

 

¿Y si te prometo que voy a cambiar? ¿y si juro por lo más sagrado que voy a dejar de hacer eso que siempre me has pedido que deje de hacer? ¿Y si me arreglo mejor, me comporto mejor, te trato mejor? ¿Entonces volverás? 

 

Es un error muy común caer en la trampa de intentar cambiar para reconquistar a quién se fue. No caigas en ese error. 

 

 

EVITA LOS EXCESOS.

 

Evita las conductas autodestructivas, el autocastigo. En muchos casos el dolor le lleva a uno a entrar en una espiral autodestructiva, a beber en exceso, a caer en las drogas, a tener sexo de revancha. Ya sea por evadirse y olvidar el dolor, ya sea como llamada de atención para que nuestro ex se preocupe y obtener algo de atención, ya se por un sentimiento de culpa que lleva al autocastigo absurdo, el caso es que es habitual caer en este error. Evítalo a toda costa. No es sano ni recomendable, y mucho menos en este momento, y, además, no te ayuda en absoluto a superar el momento tan duro por el que estás pasando. 

 

 

Lo que SÍ HAY QUE HACER.

 

PASA TU DUELO.

 

Al principio lo vas a pasar mal. Vas a pasar por muchas emociones. Vas a estar triste un tiempo. Acepta que va a ser así, y que esto es normal y hasta sano al principio. El problema viene si esa fase se prolonga en el tiempo. Pero cuando pasamos por una pérdida, es perfectamente normal que lo pasemos mal al principio. Hay que dejar pasar un cierto tiempo de luto, de duelo. Acéptalo, acepta que vas a estar triste un tiempo, sin regodearte en la tristeza, sin buscarla. Solo aceptando serenamente tus emociones. Es solo una primera fase

 

 

RODÉATE DE GENTE QUE TE SIRVA DE APOYO

 

Habla con amigos que te comprendan. Expresa tus emociones. Déjate cuidar por tu entorno. Si no te sientes con ganas de hablar con nadie, o no tienes gente cercana con la que te sientas en confianza, pues escribe. Coge papel y  bolígrafo y escribe, expresa lo que sientes. Y llora si es necesario. Es muy sano, es recomendable. Llorar en estas circunstancias sienta muy bien. 

 

 

CUÍDATE DE TÍ Y TRATATE BIEN.

 

Come bien, duerme bien, haz ejercicio, sal de casa. En definitiva, haz las cosas que sabes que te sientan bien, aunque no tengas ganas de hacerlas, aunque supongan un esfuerzo mayor del habitual. Pero necesitas descansar bien. Necesitas alimentarte bien. Necesitas mantener un mínimo de actividad física. Estos aspectos básicos de autocuidado son fundamentales. 

 

MANTENTE ACTIVO.

 

¿Qué cosas te gusta hacer y ya no haces? ¿Qué sitios quieres visitar? ¿Qué amistades tienes descuidadas y tocaría reencontrar? ¿Hay alguna película interesante en el cine, alguna obra de teatro, algún concierto cerca? No te encierres en casa lamentándote por lo que ha pasado. Haz cosas para estar activo. Haz un curso, un seminario sobre algún teman interesante, alguna conferencia. Sal con amigos. Lo que sea. Pero mantente ocupado. 

 

HAZ LA DIETA DE LA OBSESIÓN

 

¿Fotos a la vista? ¿Perfieles en redes sociales? ¿Objetos que te regaló? Todo eso fuera de la vista. Nada de visitar los sitios a los que iban juntos. Ya vendrá eso más tarde, cuando sea el momento. Nada de escuchar música, repasar los mensajes, los recuerdos. A dieta de todo eso. 

 

Y, por supuesto, nada de estar constantemente pensando en él. Nada de estar constantemente hablando de él. Preguntando por él. Está bien que te desahogues cuando lo necesites, pero haz el esfuerzo de hablar de otros temas, te ocupar tu cabeza y tu tiempo en otras cosas. ¿Cómo hacer esto?

 

Práctica la parada de pensamiento. Una forma relativamente sencilla de hacerlo es, cada vez que te descubras pensando en tu ex te dices a ti misma mentalmente “¡PARA!”, o algo por el estilo, e inmediatamente te esfuerzas en pensar en otra cosa, en algo que tenga tu mente ocupada. Al principio te va a costar mucho, pero si practicas podrás comprobar como poco a poco vas ganando destreza. Lo conseguirás es no pasarte el día torturándote mentalmente repitiendo preguntas, conversaciones e imágenes en tu mente una y otra vez. Es un técnica sencilla, pero muy poderosa cuando se domina.

 

RÍETE, USA EL SENTIDO DEL HUMOR

 

Será muy difícil al principio, pero llegará un momento en el que te sientas con ánimo para bromear, aunque solo sea de vez en cuando. Cuando llegue ese momento, hazlo cada vez que puedas, usa el sentido del humor, desdramatiza la situación haciendo bromas.

 

RECONSTRUYE TU IDENTIDAD

 

Cada ruptura es diferente. Cada relación es diferente. No todas las parejas son iguales. Dependiendo del tiempo que lleven juntos, de si hay hijos o no, de si vivían juntos, etc, puede que tu identidad se haya visto demasiado eclipsada por la relación. Es posible que hayas descuidado parte de ti y de tu personalidad. Si esto es así, ha llegado el momento de volver a centrarte en ti. De recuperar tu identidad personal. De reconstruir tu personalidad. 

 

 

NO TEMAS BUSCAR AYUDA PROFESIONAL.

 

Los psicólogos clínicos podemos ser de gran ayuda en estos procesos. La terapia psicológica te ayuda a tomar distancia de la situación y afrontarlo desde otra perspectiva más constructiva y menos dolorosa. No tienes por qué pasar por esto a solas. Si notas que al ruptura te está afectando demasiado, no lo dudes, acude a un buen profesional que te ayude a recuperarte y volver a ser feliz lo antes posible.

 

Si tienes alguna dudo o comentario puedes contactar conmigo aquí