Diez características de personalidad que aumentan la ansiedad

Diez características de personalidad que aumentan la ansiedad

Nuestra forma de ser, nuestra personalidad, influye enormemente en cómo respondemos a las situaciones de ansiedad y estrés. La investigación en psicología clínica muestra que existen características de personalidad que favorecen la aparición de problemas de ansiedad. ¿Por qué ante las mismas circunstancias unas personas tienen problemas de ansiedad mientras que otras no?

Estas algunas características de personalidad que se asocian con frecuencia a problemas de ansiedad

 

  • Estilo de pensamiento rígido. El pensamiento rígido se da cuando consideramos que las cosas están bien o mal, sin un termino medio. Las cosas son blancas o negras, la gente es buena o mala, sin matices. Esta forma de pensar hace que desarrollemos muchas reglas sobre como las cosas "deberían ser". Existe un modo "correcto" de hacer las cosas, y es muy molesto e irritante que las cosas no se hagan "como hay que hacerlas". 

 

  • Elevada Autoexigencia. Se da cuando la persona se forma unas expectativas muy altas, y a menudo irreales, sobre su valía o su desempeño. Se exige uno a si mismo hacer las cosas perfectas. Se dice uno a si mismo cosas como que "siempre se podría haber hecho mejor"; "no hacerlo bien es fracasar". 

 

  • Tendencia a descuidar las necesidades físicas. Las personas con esta característica no hacen caso a las señales de cansancio, que su cuerpo pueda darle. Se mantiene la actitud de no darle importancia al descanso, la alimentación, ejercicio, y se descuida la salud, aún cuando empiezan a haber señales que indiquen que algo no va bien (insomnio, falta de apetito, irritabilidad, dolores de cabeza, cuello y espalda, etc). Sólo cuando aparecen síntomas de verdadero agotamiento es cuando se empieza a tomar conciencia de la necesidad de descanso y autocuidado.

 

  • Tendencia a negar o reprimir emociones. Cierto control de las emociones es deseable, pero hay personas que llevan esto hasta el extremo, hasta el punto de llegar a negarse a si mismas lo que sienten. En muchas ocasiones lo que hay debajo de esta forma de actuar es un miedo enorme a perder el control, o preocupación por lo que puedan pensar los demás. 

 

  • Perfeccionismo. Cuando se junta una excesiva exigencia de uno mismo; el pensamiento todo o nada; y la tendencia a darle mucha importancia a los pequeños defectos o errores, estamos hablando de Perfeccionismo. Esta característica de personalidad cuando se da de forma moderada contribuye a tener éxito. Tratar de hacer las cosas bien y esforzarse por ello contribuye a que uno triunfe en lo que se propone, pero cuando ese perfeccionismo es excesivo se puede caer en la trampa de que "o es perfecto, o es un fracaso", y claro, como la perfección sencillamente no existe, uno termina sintiéndose un fracasado a pesar de sus logros y éxitos. 

 

  • Creatividad elevada. Cuando se utiliza de forma positiva la creatividad ayuda a solucionar problemas, a encontrar formas mejores de funcionar, y tener una vida menos aburrida y más imaginativa. Sin embargo, las personas con problemas de ansiedad con frecuencia son personas muy creativas. Una mente creativa puede ser un caja de herramientas muy eficaz, cuando uno busca soluciones, pero cuando se trata de imaginar supuestos desastres, o posibles desgracias, la creatividad jugar en nuestra contra. 

 

  • Excesiva necesidad de aprobación. Las personas con esta característica dependen demasiado de la opinión de los demás para valorarse a si mismas. Esto hace que aumente el miedo a ser rechazado o criticado por los demás, lo que genera ansiedad y preocupación. Estar demasiado pendiente de lo que piensen los demás, buscar agradar a todo el mundo, ser demasiado sensible a las críticas u opiniones de los demás son actitudes que pueden llegar a convertir las relaciones personales en verdaderas fuentes de estrés. 

 

  • Excesiva necesidad de control. A todos nos gusta vivir en un mundo predecible y controlable, es normal sentir cierto malestar ante los cambios inesperados, los imprevistos, o lo que no se ajusta al plan trazado. Pero para algunas personas es una verdadera necesidad tener control sobre su entorno, y les provoca verdadera angustia el que algo no salga como estaba previsto. Este tipo de personas gestionan muy mal la incertidumbre, el no saber qué va a pasar puede con ellas y les genera estados de ansiedad importantes. 

 

  • Sentido de responsabilidad y fiabilidad. Se trata también de una característica positiva, pero que combinada con las demás puede provocar cierto grado de ansiedad. Ser una persona responsable, competente y fiable hace de uno una persona útil y valiosa para la sociedad y para si mismo. Pero, una vez más si esta característica se lleva al extremo y se combina con un alto grado de perfeccionismo, y una excesiva necesidad de aprobación, puede generar mucho malestar en forma de ansiedad. 

 

  • Baja sociabilidad. El ser humano es un ser social por naturaleza. Las relaciones sociales satisfactorias, y el apoyo social y emocional que aportan, son un excelente antídoto a los problemas de ansiedad y depresión. Existen personas que son poco sociables, tienen un carácter egocéntrico, suelen desconfiar de las intenciones de los demás, muestran una actitud competitiva y poco colaboradora al relacionarse con otras personas. Estas características hacen que la relación con los demás en lugar de ser fuente de alegría y alivio de tensiones, se convierte en todo lo contrario. 

 

 

Es conveniente aprender a suavizar y, en su caso, controlar estas características. Aprovechar sus ventajas cuando nos resultan adaptativas, y aprender a moderarlas cuando nos causan problemas en nuestra vida en general. Cualquier virtud personal que se lleve al extremo puede llegar a convertirse en un problema más que en una ventaja

 

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