Síntomas de Ansiedad

Síntomas de Ansiedad

Las personas que sufren durante mucho tiempo los síntomas de la ansiedad suelen no tener claro el origen de esos síntomas. Se suelen hacer preguntas del tipo ¿Qué he hecho para que me pase esto? ¿Por qué me pasa? ¿Esto lo he heredado de mis padres? ¿Hay algo que no funciona bien en mi cerebro? ¿Tengo algún problema de personalidad? ¿Me estaré volviendo loco/a? ¿Soy débil psicológicamente?

 

Los síntomas de ansiedad pueden ser muy variados, y no todas las personas los experimentan por igual. Hay personas que pueden estar sintiendo un nivel de ansiedad elevado y sin embargo parecer estar muy tranquilos a vista de los demás. Otras personas en cambio, pueden ser percibidas como muy nerviosas o afectadas, y sus niveles de ansiedad no estar tan elevados como podría parecer. ¿A qué se debe esto? ¿Por qué estas diferencias? ¿Es que no se trata de ansiedad en los dos casos?

 

Hay tres grupos de síntoma principalmente. Y cada persona que tiene un problema de ansiedad tiene su particular patrón de síntomas. Estos tres grupos de síntomas son: 

 

  • Síntomas físicos o fisiológicos: palpitaciones; temblores y hormigueos especialmente en brazos y piernas; molestias digestivas (náuseas, acidez, diarrea); dolor o presión en el pecho; respiración acelerada o entrecortada; sequedad en la boca; sensaciones de mareo e inestabilidad.

 

  • Síntomas cognitivos o del pensamiento: dificultad para concentrarse y mantener la atención; pensamientos intrusivos (son imágenes, pensamientos o ideas desagradables y no deseadas que se presentan “sin venir a cuento”, sin estar relacionadas con algo que se está haciendo o de lo que se está hablando); problemas de memoria; miedo a perder el control o “enloquecer”; y en algunos casos, sensaciones de irrealidad o separación. 

 

  • Síntomas conductuales: inquietud y agitación; quedarse helado, paralizado; dificultad para hablar; se evitan lugares o personas; torpeza y despistes; inquietud (cuesta estar sin hacer nada, en reposo).

 

Todas las personas sufrimos síntomas de los tres grupos, la diferencia está en que unas personas tienen más síntomas, o son más intensos, de un grupo y menos de otro. De esta forma alguien puede estar sufriendo problemas de ansiedad, sentirse realmente mal, pero como sus síntomas no se ven desde fuera, para otras personas puede parecer tranquilo. 

 

Cada persona tiene su perfil particular de síntomas de ansiedad, de ahí que a la hora de tratar estos síntomas es fundamental una evaluación adecuada. Estas diferencias son la explicación de por qué no a todo el mundo le funcionan las mismas estrategias. Las técnicas de relajación son muy eficaces para unas personas, pero pueden no serlo tanto para otras, por ejemplo. Una correcta evaluación, y una adecuada elección de las herramientas terapéuticas, son imprescindibles para la recuperación de cualquier problema de ansiedad.

 

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