Los complejos y la autoestima

Los complejos y la autoestima

Es muy frecuente no sentirse del todo satisfecho con uno mismo. Hay a quien le gustaría ser más alto, o más bajo, más gordo o mas flaco, tener otro color de pelo, ser más inteligente... Pero tener un complejo es otra cosa. Tener un complejo significa tener una fijación constante de nuestros pensamientos en una parte de nuestro cuerpo o nuestra personalidad, que creemos desagradable, y eso nos provoca sufrimiento grave.

 

Cuando esto sucede es como si estuviéramos depositando toda nuestra autoestima en una sola de nuestras características. Hacemos una valoración global en base a un único aspecto de nosotros mismos. Hacemos que nuestra autoestima dependa de un único aspecto, sin prestar atención al resto.

 

¿Por qué un posible "defecto" puede afectar tanto a nuestra autoestima?

 

Lo que hace que nos sintamos acomplejados no es ese posible "defecto" que tanto nos preocupa. Lo que realmente hace que nos sintamos acomplejados, y lo pasemos tan mal, es el valor que creemos que los demás le dan a ese posible defecto. Solemos pensar que los demás están tan atentos y preocupados, como lo estamos nosotros, a ese aspecto de nosotros mismos que tanto nos disgusta. 

 

Esa preocupación, aunque quizás deberíamos llamarla "hiperpreocupación", por lo exagerada que suele ser, puede llegar a convertirse en una verdadera obsesión, afectando así a cómo actuamos, cómo nos sentimos, cómo nos relacionamos. El impacto que esto tiene sobre nuestra autoestima es tremendo, nos sentimos menos que los demás porque una característica nuestra la consideramos un defecto, por lo que nos consideramos defectuosos. Es importante destacar que es esa preocupación, y no el "defecto" en sí, lo que nos afecta y nos perturba. Es esa obsesión, dejarnos llevar por esa preocupación lo que nos provoca sufrimiento y mina nuestra autoestima. 

 

De forma que entramos en un círculo vicioso. Cuanto más nos preocupa lo que los demás piensen sobre ese "defecto", más se ve afectada nuestra autoestima, y cuando más se afecte nuestra autoestima, más nos preocupa la opinión de los demás. ¿Cómo podemos romper este círculo vicioso? 

 

 

Qué es lo que NO hay que hacer

 

A la hora de combatir a los complejos, y al enorme sufrimiento que son capaces de producir, tan importante es saber lo que NO hay que hacer como lo que SI hay que hacer. Empecemos por lo que no hay que hacer: 

 

- Hacernos esclavos del complejo: No conviene que nuestro complejo sea quien decida a dónde podemos ir, con quien salir, qué hacer, etc. Adaptar nuestro entorno, nuestra vida, nuestras decisiones, a lo que se supone que nuestro complejo nos permite hacer es un error.

 

- Buscar zonas de seguridad. Permanecer siempre en lugares, o ambientes, o con personas, donde sea fácil disimular lo que nos acompleja tampoco es buena idea. Si se trata de un complejo relacionado con nuestro aspecto físico, por ejemplo, no sería conveniente tratar de ocultar siempre, disimular, o hacer que no existe. Hay quien no acude a playas o piscinas, o quien no sale de noche. Hay quien no hace deporte acompañado, etc, etc. Esto es algo a evitar. 

 

 

¿Cómo superar los complejos? Lo que SÍ hay que hacer.

 

Tienes varias herramientas a tu alcance para enfrentarte con éxito y superar tus complejos. Puede ser un camino largo, y desde luego que no resultará fácil, pero si quieres vivir con más libertad aquí tienes lo que puedes hacer para ir quitándole poco a poco el poder que el complejo tiene para provocar sufrimiento. 

 

1. Romper la Ley del Silencio. Lo que nos acompleja, no se mira, no se toca, no se habla... y así... puede que no exista... Hay que romper con esto. Convertir lo que te acompleja en un tema tabú sólo produce que cada vez tenga más fuerza. Procura hablar de ello con naturalidad. No te resultará fácil al principio, pero irás viendo que cuanto más hables de ello de forma natural, más lo iras desdramatizando.

 

2. Quítale poder. No achaques cualquier cosa desafortunada que te pase a lo que te acompleja. Es posible que llegues a pensar que no te han cogido para un trabajo, o que no le caes bien a alguien, por lo mismo, por lo de siempre. Conocí a una chica que estaba convencida que la gente le miraba por la calle por su nariz, "Mucha gente me mira", decía "esa es la prueba de que ven que mi nariz es demasiado grande". Trabajando con ella, poco a poco se fue dando cuenta de que las razones por las que mucha gente la miraba eran otras. Por un lado, ella iba muy pendiente de si la estaban mirando o no, y claro, comprendió que si miras a la gente por la calle, la gente te suele devolver la mirada. Y el otro motivo era que es una mujer guapa, y muchos hombres la miraban, a pesar de que su nariz fuera más grande de lo que a ella le gustaba.

 

3. Entender por qué nos sentimos acomplejados. El origen de nuestro complejo puede estar en la educación recibida, experiencias de rechazo vividas, mensajes humillantes recibidos, etc. Situaciones vividas hace tiempo pero de cuyo impacto aún sufrimos las consecuencias. Si esto es así, trabaja para dejar el pasado en el pasado. Perdona y olvida, y sigue con tu vida. No permitas que todo eso afecte a tu felicidad actual. 

 

4. Exponernos a las situaciones que evitamos. Es lo más difícil, y lo más importante. Se trata de ir enfrentándonos poco a poco a esas situaciones que tanto nos cuesta por nuestro complejo. Empezando por pequeñas dosis e ir aumentando gradualmente. Demostrándonos a nosotros mismos que no pasa nada, que ese monstruo de miedo y vergüenza que hemos construido y tanto nos hace sufrir, lo podemos ir desmontando poco a poco. A pequeños pasos, pero firmes. 

 

 

    Recuerda, no es lo mismo tener un "defecto" que tener un complejo. Aceptar que no somos perfectos, y empezar a actuar con naturalidad te irá despegando poco a poco de ese sufrimiento, de forma que cada vez pienses menos en ello, cada vez te afecte menos, y cada vez con menos intensidad. Es un camino arduo, pero vale la pena el esfuerzo.

 

    No siempre es un trabajo fácil. En algunos casos se hace necesaria la ayuda profesional. No le tengas miedo. Con un asesoramiento adecuado este camino será más sencillo.